La política española cada vez se parece más a cualquier historieta de The Onion o de El Mundo Today. Más aún cuando en los periódicos se leen los titulares que se llevan ahora. A destacar todos aquellos relacionados con la SGAE: la campaña de las peluquerías para que los clientes lleven su propia música y así evitar el cobro por parte de la SGAE de un impuesto por escuchar la radio (?¿) y que, por fin, la Audiencia Nacional admita a trámite un recurso para que nuestra la ministra de incultura nos deje en paz y se vaya a hacer películas con las subvenciones que se da y con el dinero que nos ha robado ya.
Lo más sorprendente es que aún no sé quiénes son los que se hacen llamar miembros de la SGAE puesto que, dicta mi lógica, no creo que le estén dando la parte que le corresponde del tributo a todos los cantantes/directores de películas/… no españoles de los cd’s que van vendiendo los chinos (y que presumo han comprado en España, y por lo tanto, pagado el tributo de los ladronzuelos) o de los pcs o mp3′s u otros. Además, no entiendo como la Srta. Gónzalez-Sinde no escucha más a su mentor y comprende de una vez por todas que la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento.
Pero tampoco se quedan cortas las noticias sobre el derecho de dejar que los inmigrantes sin papeles se empadronen (lo cual ya carece de sentido cuando se lee en una misma frase, a pesar de lo que diga Rubalcaba) donde les dé la gana o dejar que gente sin visado coja un avión para irse a otro país de la UE (esto lo vi el otro día en el aeropuerto y me quedé alucinando). Que alguien intente salir del aeropuerto de Pudong con el visado caducado o que se vaya a cualquier organismo a reclamar sus derechos sin tener pasaporte y a ver dónde lo mandan… Si ni siquiera puedo pagar con tarjeta en Sunning sin enseñar mi pasaporte…
Pero bueno, no pasa nada, aquí a los peluqueros y al resto de la población española les sobra tanto dinero que pueden perdonar deudas millonarias en plena crisis para que Repsol pueda seguir haciendo grandes negocios. Millet sigue yendo a su club de golf y parece que ser corrupto es la última sensación en la alta sociedad española.
España va tan bien que tiene la presidencia europea y nadie entiende cómo, ni en The Economist, ni en el FT, ni en ningún sitio. El que sí parece entender de qué va la presidencia europea de España es Obama, quién ha invitado al laico presidente a asistir a misa. ¡Que siga el espectáculo!