Jenny
Tuesday, June 30th, 2009Jenny nació en un pueblo de 100.000 habitantes en el norte de China (a tres horas de Beijing, en la antigua Manchuria) gobernado por una fábrica de papel. La fábrica contamina medioambientalmente todo el pueblo y a cambio facilita puestos de trabajo con sueldos muy dignos (para China), así como comida y ropa gratuitos. La gente que nacía en el pueblo moría en el pueblo. ¿Para qué iban a querer marcharse?
Con la entrada de China en la OMC en el 98, la fábrica dejó de ser competitiva y la facturación cayó en picado. La gente debía tomar la decisión de ser pobres o marcharse. Ya no se contrataba nuevo personal y las chicas de la generación de Jenny no encontraban trabajo en la fábrica. Jenny no tuvo otro remedio que olvidarse de sus planes de estudiar en la escuela especial (algo así como FP) para ser profesora de primaria en la escuela de la fábrica y plantearse el estudiar en la universidad.
Su madre se decidió por Dalian (aquí las decisiones las toman los padres), la universidad que más cerca le quedaba. Cuenta Jenny que la primera vez que pisó la ciudad se sintió confundida y perdida. Desconocía la existencia y funcionamiento de los semáforos (en la fábrica no los necesitaban), así cómo las cosas más básicas y sencillas tipo cómo usar un ordenador, cajero automático (o tarjetas de crédito), … Descubrió un nuevo mundo a 3 horas en tren de su casa.
Jenny ahora vive en Shanghai. Conoce a gente de muchos países, habla inglés y se desenvuelve muy bien en taobao y en el mundo online. Tiene cuenta en QQ, Skype y Messenger. Está al acecho de oportunidades y no se le escapa una.
No siente aversión hacia los occidentales, pero tampoco les tiene gran aprecio. A menudo repite que China exporta lo mejor de sus productos y se queda lo malo para el mercado doméstico, al contrario de lo que hacen los países de primer orden. Y cuando pronuncia estas palabras, se le escapa cierto tono de desagrado, deseo de que algún día cambien las cosas.
Le gustaría tener pasaporte europeo para poder viajar. Sólo ha podido visitar Macao y Hong Kong puesto que el no tener casa, coche o empresa propios ni una gran cantidad de dinero ahorrada (para ir a Europa son lo equivalente a 10.000 euros en el banco; una burrada para un país donde el sueldo mínimo en muchas provincias es de unos 100 euros al mes) no le han permitido obtener ningún tipo de visado para Corea (3 o 4 mil euros en el banco) o Japón (diría que cinco mil).
Y aunque parezca mentira, un 80% de la población de China son Jennys que, en muchas ocasiones, no saldrán de su pueblo.