Después de no haber pisado Beijing en dos años, lo que más me ha asombrado ha sido:

1. Los micros de los taxis. Mi informante me contó que los pusieron con motivo de las Olimpiadas para asegurarse de que los taxistas no hablaban mal del presidente ni del gobierno. Suele haber dos micros situados a cada lado del salpicadero que conectan con la centralita de cada compañía de taxis y que además queda grabado, de modo que los taxistas, además, se tienen que mostrar amables y no soltarte ninguna barbaridad
.
Pero aprovechando el tirón de las Olimpiadas no sólo instalaron micros en los taxis, sino que también pusieron en las clases de las universidades, centros de conferencias y otros lugares públicos.
2. Las audioguías con mapa y GPS incorporados. Los teléfonos incómodos y aparatosos que se llevaban antes han quedado anticuados; ahora uno se pone este “artículo” colgado a modo de mp3 y un auricular que te dan y el aparato va dando las explicaciones pertinentes en cada sitio (aunque hay que estar atento porque no repite las explicaciones). Si llegas a otro lugar antes de que el audioguía haya terminado, cambia automáticamente de explicación. Las tenían, por ejemplo, en la Ciudad Prohibida o en el Templo del Cielo.
De hecho, este aparato podría evolucionar a mp3s con GPS que permitieran programar ciertas canciones en ciertos lugares. No sé hasta qué punto sería práctico pero bueno, seguro que alguien le encontraría agluna utilidad.
3. Los hombres bañándose en las aguas heladas de Houhai. A pesar del frío, había varios hombres (en su mayoría conductores de rickshaws) bañándose en Houhai. Creo que no puede ser bueno para la salud…

Mañana más, que ahora estoy muy cansada. Y además tengo las manos ásperas de tanto frío que han pasado.