Ya había comentado (de pasada) el problema que había con los asesinos de colegiales en China, pero he visto que ha trascendido a la prensa española (por ejemplo, en este artículo de El País), así que me dispongo a hacer un comentario más amplio.
Varios chinos me han ido comentado, a medida que iban ocurriendo, lo mal que veían estos ataques; pero a la vez, añadiendo su opinión de que hay mucho chino que lo ha perdido todo, mucho desesperado. Creo que todos conocemos los problemas que hay (y ha habido) relacionados con la especulación inmobiliaria, especialmente cuando se producen eventos de la orden de las olimpiadas de Pequín o la Expo de Shanghai: Los promotores aprovechan para hacer obras faraónicas en lugares donde antes había chabolas, con lo cual “expropian” (en China no existe la propiedad sobre el terreno, así que cuando uno compra una casa, está comprando un usofructo de la tierra que tiene una duración limitada a 20, 50, 100 años) las construcciones. Esto hace que gente que pueda vivir muy céntrica pero en condiciones insalubres deba mudarse a un piso “mejor” pero en el extrarradio. Se dice que muchos Shanghaineses se han hecho ricos de esta forma, aunque algunos también se han hecho pobres.
De todas formas, las desigualdades sociales son el día a día de la vida en las grandes ciudades chinas. Por ejemplo, una barra de pan bueno me cuesta 10 yuanes en Ichido, el mismo precio por el que puedo comprarme 5 pinchos de cerdo (o de gato, según las malas lenguas) o un menú de los que comen los obreros (arroz, verduras, un poco de carne y quizás un poco de sandía).
La subida de bandera de un taxi en horario diurno es de 12 yuanes, precio por el cual muchos comen. A una mujer de limpieza (ayi) se le paga de 8 a 15 yuanes la hora y en Shanghai hay mucha gente que cobra 2000 yuanes al mes por hacer jornadas inaguantables… Imaginad lo que puede pasar en provincias menos desarrolladas como Fujian o Xinjiang…
Si a todo esto le sumamos el secretismo que rodea a muchos chinos (cuántas veces han salido noticias tipo “se ha encontrado a un chino troceado en el congelador de otro chino”), creo que estas noticias tampoco son tan sorprendentes. De hecho, una vez empecé a escribir un post sobre la droga en China (heroína, especialmente) que no terminé porque me vi desbordada por toda la información que encontraba. Se ve que en provincias como Yunnan (muy pobres), tienen muchos números de terminar traficando con drogas que van hacia el norte y el sur (sobretodo desde que en Tailandia se pusieron duros) ya que los salarios son tan bajos y tan dependientes del clima que muchas veces peligra su dieta (arroz con verduras). En Shanghai, aunque tampoco salga en los periódicos y particularmente no los haya visto, se dice que hay mucho drogadicto emigrante que ha venido desde otras provincias a probar suerte pero, asustado por tanto rascacielo y tanta gente, ha optado por la evasión.
Y con todas estas ideas desordenadas pretendo expresar que el ejército aquí tiene un papel fundamental, que tal y como dicen en el artículo con el que comienza toda esta reflexión, “aún hay quienes siguen manteniendo que el aumento de la seguridad es el enfoque correcto para salir de esta crisis”, es completamente cierto. Si hay problemas, aparece policía y ejército.
De hecho, existe una teoría muy difícil de comprobar acerca de las medidas preventivas, si el poner controles de seguridad es realmente efectivo, ya que uno no sabe cuáles serían los datos de terrorismo en aeropuertos/aviones, por ejemplo, si no se hiciera ningún control. Pues bien, dadas las desigualdades sociales existentes, yo creo que, de no haber policía, este país sería un caos y no el lugar seguro que es. Puede haber infanticidas, puede haber drogadictos, puede haber ladrones de móviles y puede haber muy mala gente, pero en ningún sitio me he sentido más segura que en esta ciudad (no dicen lo mismo de Guangzhou, aunque las 3 veces que he estado no he tenido ningún problema). Aquí los mendigos, lejos de ser drogadictos, son abuelitos con pensiones pequeñas (o inexistentes) que esperan a las salidas de las discotecas para ver si pueden rascar unos yuanes. Y puedes volver a la hora que quieras a casa, que no te pasará nada. Puedes coger el metro a las 11 de la noche y echarte una cabezada si quieres sin tener que estar al acecho.
Y bueno, quizás haya infancticidas, pero marginalmente, para un país de 1000 millones, no creo que sean tantos. Me gustaría saber cuántos infanticidas habría en España si se dieran las condiciones que se dan en este país… ¿No decían que la tasa de suicidios en España es ya mayor que la de muertes por accidente de tráfico? Pues imaginad si esta gente tuviera motivos para llevarse a un ciudadano de apié por delante… Probablemente dejarían de ser suicidos y se convertirían en crímenes.