Archive for the ‘gente’ Category

Chabolas en Shanghai

Tuesday, December 1st, 2009

Siempre me he preguntado dónde viven los beggars de Shanghai (que, por cierto, son muchos).

Más de un chino me ha dicho que el 90% son una mafia organizada (como se hace en España), que muchos comen bien pero se ponen ropas viejas y sucias. También hay alquiler de niños para dar pena y tretas por el estilo (creo que pocos países ganan a España en picardía, así que no veo la necesidad que hay de explicarlas).

No obstante, creo que los de verdad deben vivir en sitios así. Sin agua, sin luz y con cuatro “paredes” ruinosas. Este tipo de “construcciones” puede encontrarse a las afueras de Shanghai en contradirección a la estación de tren.

DSC03320 1024x576 Chabolas en Shanghai

chabolas 1023x373 Chabolas en Shanghai

Do you want to be my friend?

Friday, November 27th, 2009

27 oct 2009. 8.50 am. Estoy a 20 metros de la oficina escuchando Pogo de Digitalism cuando una china que va delante de mí se para y me pregunta: Can you speak Chinese? Le contesto en chino que sí que puedo. Y entonces me dice (en inglés) que está estudiando inglés y le gustaría ser mi amiga. Mi respuesta se reduce a que ya tengo profesora de chino y ella, insistente, me dice que no me está preguntando si quiero una profesora sino si quiero una amiga. Le contesto (en inglés) que creo que la amistad es algo que no se decide en un instante mientras paseas por la calle, sino que es un sentimiento (generalmente mutuo) que se forja con el tiempo. No me entiende, así que me vuelve a preguntar si eso significa que sí, que quiero ser su amiga. Le contesto (en chino) que me parece un poco raro que alguien por la calle me pregunte si quiere ser mi amiga y entonces entramos en el edificio donde trabajo porque ella está en la planta 21. Me comenta que habla japonés y que está estudiando inglés porque le gusta. Se baja del ascensor en la planta 11 (donde yo trabajo) y me obliga a darle mi número (me lo pregunta y se está conmigo hasta que ve que mi teléfono está sonando). Después de esto, pide el ascensor y se va.

16 nov 2009. 8.55 am. Llegando a la oficina descubro que esperando el ascensor está la chica misteriosa. Me pregunta por qué no la he agregado al msn (¿?), a lo cual contesto que porque no lo tengo. Me comenta que me lo mandó por sms (lo recuerdo, lo borré porque no guardé su número) y me invento una excusa. Me lo escribe en un papel y prometo hacerlo.

25 nov 2009. 8.57 am. Veo a la chica entrando al edificio. Aún no la he agregado al msn. No tengo ganas de tener amigos desconocidos, ya tengo bastante con facebook. Espero 3 min para asegurarme de que no me la encontraré.

Mientras escribo esto me doy cuenta de que no quiero ser su amiga. Lo siento.

La castanyera

Wednesday, November 25th, 2009

Esta es la versión china de “la castanyera”: un carrito enmedio de la calle donde tostar las castañas al carbón.

el castañero

verdades sobre mi Ayi

Friday, November 20th, 2009

Aclaración: Ayi, 阿姨, significa literalmente tía materna, aunque también se utiliza para nombrar a las señoras de la limpieza.

Nuestra actual Ayi es de Shaanxi (en el noroeste de China) y es una mujer menuda y fuerte, con espaldas anchas. Tiene 3 hijos a pesar de ser de etnia Han, algo muy extraño (básicamente porque el segundo hijo sólo se puede tener pagando, y un tercero… debe haber muy pocos chinos con 3 hijos).

Ayer nos estuvo contando un poco su vida, y, a pesar de tener sólo 32 años, se la ve cansada. Lleva en Shanghai año y medio, ciudad a la que llegó desde Guangzhou (en el sur, cerca de Hong Kong). Estuvo viviendo allí 4 años con su marido, donde montaron un negocio de venta de hortalizas: les compraban las hortalizas a los campesinos y luego las vendían a distribuidoras. El margen que tenían era muy alto, de 5 veces el precio de coste; además, ponían agua en las cajas para que pesaran más y tuvieran que pagarles más dinero. Trabajaron mucho y en 4 años consiguieron ahorrar 600.000 yuanes (una verdadera fortuna teniendo en cuenta que la mayor parte de la población cobra 2.000 yuanes al mes). Con ese dinero, compraron dos pisos en su pueblo, uno donde vivirán y otro que alquilarán y con cuyo dinero podrán mantenerse trabajando poco.

Mientras tanto, tienen que ahorrar para comprar muebles y decorar el piso como quieran. Como mi Ayi tuvo dos abortos y se quedó muy débil, decidieron mudarse a Shanghai a buscar nuevas oportunidades. Ella trabaja de Ayi y su marido tiene una tienda de frutas y verduras. En 3 o 4 años esperan poder retirarse.

Y este voluntad por ahorrar es lo que convierte a China en un país extraño que asusta al resto de economías porque aquí la gente trabaja y ahorra, mientras que en otros muchos países, trabaja y gasta.

Pensaba que las ayis estaban mal pagadas, que sólo las chinas pueblerinas estaban dispuestas a trabajar en esto, pero en realidad están mucho mejor que los pobres trabajadores de McDonald’s que cobran 8 yuanes la hora (0,8€).

Tom

Tuesday, November 10th, 2009

Buscando un taxi saliendo de cenar del Maya un día de verano, pasamos por una caseta de vigilancia de un complejo de pisos. Un chino con gafas redondas y aspecto bonachón nos grita “hellooo! hellooo!” y yo pienso que debe ser un guardia borracho. Sale de la caseta para hablarnos, y hace tanto calor que va en calzoncillos. Es una imagen muy cómica, un hombre de unos 60 años con gorra de seguridad y en calzoncillos enmedio de Jing’An.

Es un hombre que se hace muy amigo y al que solemos visitar después de cenar en el Maya. Así, poco a poco, nos ha ido contando la historia que se escondía tras un guardia de complejo que habla inglés.

Tom es, ha sido y será de Shanghai pero sufrió 30 años de reeducación en Shaanxi. Su pecado fue haber estudiado en la universidad inglés y estar trabajando como profesor enseñado a chinos el idioma del capitalismo. Por ello, lo mandaron a las montañas.

Al principio lo pasó muy mal, porque él era de Shanghai y estaba acostumbrado a la vida de ciudad. Se dio cuenta de que en el pueblecito perdido de Shaanxi en el que se encontraba era un completo analfabeto: no tenía ni idea de agricultura ni de ramadería, no conocía los ciclos de la luna, cuándo era mejor plantar ni cómo ordeñar una vaca; tampoco sabía utilizar hoces ni palas ni nada que se le pareciera. Las costumbres de los aldeanos le eran extraños, así como su forma de hablar. Y para los aldeanos, él no era más que un inútil de ciudad contrarevolucionario que en vez de estar contribuyendo al bien de la República estaba enseñando lenguas reaccionarias. Había que reeducarlo, y así lo hicieron.

Tom estuvo más de 30 años en las montañas de Shaanxi, aprendiendo a ser mejor persona. Su condena, fruto de la Revolución Cultural, hizo que durante 30 años deseara volver a su ciudad. Cuando por fin lo consiguió, se puso a dar clases de inglés a niños (por la mañana) y a vigilar un complejo de Jing’An (por las noches), y así, de Sol en Sol y de Luna en Luna pasa los días en su ciudad, lejos de hoces (y heces).

Ben, Manolo, Jerry, Gao Rui

Saturday, October 17th, 2009

Los complejos de pisos tienen guardias: uno por bloque más uno en cada puerta más alguno perdido paseando y en la sala de cámaras.

Ben, Manolo, Jerry y Gao Rui se dedica(ba)n a esto.

Por lo general, los guardias son jóvenes (rondan los 20 años) y hablan poco –o nada- inglés. Trabajan como los taxistas: 20 horas sí, 20 horas no (un gran horario) y a veces se aburren mucho. No suelen tener cuerpos atléticos ni rasgos físicos de matones de discoteca, aunque en caso de peligro recurren a su porra.

Al primer guardia que conocimos, que ni siquiera tenía nombre inglés, le regalamos el nombre de Ben por au aspecto afable y juvenil. A él le gustó tener un nombre inglés y a nosotros el darle un nombre que pudiéramos pronunciar. Ben solía recibirnos con una sonrisa y me ayudaba a entrar las cosas de IKEA y mis compras. Ben era muy majo, pero un día dejó de estar en nuestro complejo.

Manolo también fue bautizado por nosotros. Aunque tenía un nombre inglés (mal escogido), Manolo le quedaba a las mil maravillas. Era un chino joven y robusto con una mirada pícara que me ofrecía servicios de cambio de moneda ilegal chapurreando inglés. Manolo era muy avispado y un buen día… desapareció como lo había hecho Ben.

Después llegó Jerry. Lo conocimos porque un día Lluís vino todo alterado porque un guardia le había preguntado qué opinaba de la crisis financiera en un inglés bastante correcto. Nos señaló quién se lo había preguntado… y ése era Jerry, un chino con ganas de aprender y de conocer otras opiniones distintas a las de la CCTV. Él mira películas y lee en inglés para aprender, así como intenta aprovechar todas las oportunidades que se le presentan para practicarlo. Aprendió él solito y estudia con perseverancia. Supongo que Jerry también desaparecerá algún día.

Como Gao Rui, que es nuestro último amigo/guardia del complejo. Gao Rui no sabía nada de inglés cuando empezó a trabajar en nuestro 单位(danwei) pero ahora ya se hace entender. Nos saluda siempre con una sonrisa y a veces se quita la gorra. Tiene una cara redonda y se le ve buena persona. Me confesó que se esfuerza en aprender inglés porque espera encontrar trabajo en alguna empresa extranjera.

Admiro a estos cuatro (ex)guardias por abandonar sus pueblos para venir a la gran ciudad y probar suerte. Quizás tengan suerte y realmente puedan encontrar una mejor vida aquí. Y sino lo hacen, al menos habrán aprendido que China no son sólo campos y miseria, que en China también hay opulencia y laowais que no llegan a Yunnan y se dejan ver poco por Henan.

Jenny

Tuesday, June 30th, 2009

Jenny nació en un pueblo de 100.000 habitantes en el norte de China (a tres horas de Beijing, en la antigua Manchuria) gobernado por una fábrica de papel. La fábrica contamina medioambientalmente todo el pueblo y a cambio facilita puestos de trabajo con sueldos muy dignos (para China), así como comida y ropa gratuitos. La gente que nacía en el pueblo moría en el pueblo. ¿Para qué iban a querer marcharse?

Con la entrada de China en la OMC en el 98, la fábrica dejó de ser competitiva y la facturación cayó en picado. La gente debía tomar la decisión de ser pobres o marcharse. Ya no se contrataba nuevo personal y las chicas de la generación de Jenny no encontraban trabajo en la fábrica. Jenny no tuvo otro remedio que olvidarse de sus planes de estudiar en la escuela especial (algo así como FP) para ser profesora de primaria en la escuela de la fábrica y plantearse el estudiar en la universidad.

Su madre se decidió por Dalian (aquí las decisiones las toman los padres), la universidad que más cerca le quedaba. Cuenta Jenny que la primera vez que pisó la ciudad se sintió confundida y perdida. Desconocía la existencia y funcionamiento de los semáforos (en la fábrica no los necesitaban), así cómo las cosas más básicas y sencillas tipo cómo usar un ordenador, cajero automático (o tarjetas de crédito), … Descubrió un nuevo mundo a 3 horas en tren de su casa.

Jenny ahora vive en Shanghai. Conoce a gente de muchos países, habla inglés y se desenvuelve muy bien en taobao y en el mundo online. Tiene cuenta en QQ, Skype y Messenger. Está al acecho de oportunidades y no se le escapa una.

No siente aversión hacia los occidentales, pero tampoco les tiene gran aprecio. A menudo repite que China exporta lo mejor de sus productos y se queda lo malo para el mercado doméstico, al contrario de lo que hacen los países de primer orden. Y cuando pronuncia estas palabras, se le escapa cierto tono de desagrado, deseo de que algún día cambien las cosas.

Le gustaría tener pasaporte europeo para poder viajar. Sólo ha podido visitar Macao y Hong Kong puesto que el no tener casa, coche o empresa propios ni una gran cantidad de dinero ahorrada (para ir a Europa son lo equivalente a 10.000 euros en el banco; una burrada para un país donde el sueldo mínimo en muchas provincias es de unos 100 euros al mes) no le han permitido obtener ningún tipo de visado para Corea (3 o 4 mil euros en el banco) o Japón (diría que cinco mil).

Y aunque parezca mentira, un 80% de la población de China son Jennys que, en muchas ocasiones, no saldrán de su pueblo.