Los complejos de pisos tienen guardias: uno por bloque más uno en cada puerta más alguno perdido paseando y en la sala de cámaras.
Ben, Manolo, Jerry y Gao Rui se dedica(ba)n a esto.
Por lo general, los guardias son jóvenes (rondan los 20 años) y hablan poco –o nada- inglés. Trabajan como los taxistas: 20 horas sí, 20 horas no (un gran horario) y a veces se aburren mucho. No suelen tener cuerpos atléticos ni rasgos físicos de matones de discoteca, aunque en caso de peligro recurren a su porra.
Al primer guardia que conocimos, que ni siquiera tenía nombre inglés, le regalamos el nombre de Ben por au aspecto afable y juvenil. A él le gustó tener un nombre inglés y a nosotros el darle un nombre que pudiéramos pronunciar. Ben solía recibirnos con una sonrisa y me ayudaba a entrar las cosas de IKEA y mis compras. Ben era muy majo, pero un día dejó de estar en nuestro complejo.
Manolo también fue bautizado por nosotros. Aunque tenía un nombre inglés (mal escogido), Manolo le quedaba a las mil maravillas. Era un chino joven y robusto con una mirada pícara que me ofrecía servicios de cambio de moneda ilegal chapurreando inglés. Manolo era muy avispado y un buen día… desapareció como lo había hecho Ben.
Después llegó Jerry. Lo conocimos porque un día Lluís vino todo alterado porque un guardia le había preguntado qué opinaba de la crisis financiera en un inglés bastante correcto. Nos señaló quién se lo había preguntado… y ése era Jerry, un chino con ganas de aprender y de conocer otras opiniones distintas a las de la CCTV. Él mira películas y lee en inglés para aprender, así como intenta aprovechar todas las oportunidades que se le presentan para practicarlo. Aprendió él solito y estudia con perseverancia. Supongo que Jerry también desaparecerá algún día.
Como Gao Rui, que es nuestro último amigo/guardia del complejo. Gao Rui no sabía nada de inglés cuando empezó a trabajar en nuestro 单位(danwei) pero ahora ya se hace entender. Nos saluda siempre con una sonrisa y a veces se quita la gorra. Tiene una cara redonda y se le ve buena persona. Me confesó que se esfuerza en aprender inglés porque espera encontrar trabajo en alguna empresa extranjera.
Admiro a estos cuatro (ex)guardias por abandonar sus pueblos para venir a la gran ciudad y probar suerte. Quizás tengan suerte y realmente puedan encontrar una mejor vida aquí. Y sino lo hacen, al menos habrán aprendido que China no son sólo campos y miseria, que en China también hay opulencia y laowais que no llegan a Yunnan y se dejan ver poco por Henan.